Cambio de Cuerdas – Más que un simple trámite
¿Qué tal, mis estimados colegas? Espero que ya tengan su kit de herramientas a la mano, porque hoy vamos a pasar de la teoría a la práctica. Yo soy Pablo García y hoy vamos a hablar de ese ritual que, aunque a veces nos da flojera, es lo que separa a una guitarra que "suena" de una que "canta".
Cambiar las cuerdas no es solo quitar alambres viejos y poner nuevos; es el momento perfecto para darle un chequeo general a nuestra compañera. A nuestra edad, ya sabemos que las prisas no dejan nada bueno, así que sírvanse un buen café (o lo que gusten) y vamos a darle.
- La Despedida: Quitando lo viejo con clase
Muchos cometen el error de cortar las cuerdas a la brava con las pinzas mientras tienen toda la tensión. ¡Cuidado ahí! No queremos que el puente sufra un tirón innecesario.
- Aflojen primero: Usen su enrollador y aflojen cada cuerda hasta que esté flojita. Ya después, ahora sí, metan las pinzas de corte.
- Limpieza de campo: Ya que no hay cuerdas estorbando, es el momento de sacar el paño de microfibra y el aceite de limón. Limpien ese diapasón; quiten el rastro de los solos del mes pasado. Si la madera se ve reseca, denle su pasadita de aceite, déjenlo reposar unos minutos y quiten el exceso. Verán cómo revive el color de la madera.
- El truco del "Maestro" (No lo olviden)
Antes de sacar las cuerdas nuevas de su sobre, acuérdense de nuestro mejor aliado: el lápiz. Tomen la punta y rallen un poco de grafito en las ranuras de la cejuela. Esto es como ponerle aceite a una bisagra vieja; hará que las cuerdas resbalen suavemente y no se queden "atoradas" al afinar. Es la diferencia entre una guitarra que se desafina a los tres acordes y una que aguanta todo el concierto.
- La Instalación: Orden y Concierto
A mí me gusta empezar de la sexta a la primera, pero cada quien tiene su librito. Lo importante aquí es el embobinado:
- Ni muchas vueltas, ni muy pocas: Denle unas dos o tres vueltas alrededor del poste de la clavija para las cuerdas gruesas, y unas cuatro para las delgaditas. Si le dan mil vueltas, la cuerda se va a estar acomodando todo el día y no va a dejar de desafinarse. Esto se logra dejando para la 6-5-4 un traste de longitud, para la 3 un traste y medio de longitud y para 2 y 1, dos trastes de longitud.
- El "candadito": Al pasar la cuerda por el agujero de la clavija, hagan un pequeño doblez manual. Eso ayuda a que la cuerda se "ancle" mejor desde el principio.
- El Estiramiento (El Yoga de la Guitarra)
Aquí es donde muchos fallan. Ponen las cuerdas, afinan y ¡pum!, a los dos minutos ya están bajas de nuevo.
- Estiren sin miedo: Una vez afinada, tomen cada cuerda y denle unos tirones suaves hacia afuera del mástil, a lo largo de toda la cuerda. Vuelvan a afinar y repitan. Hagan esto hasta que la aguja del afinador ya no se mueva. A nuestra edad ya sabemos que los músculos (y las cuerdas) necesitan un buen estiramiento antes de la acción.
- El toque final
Corten los sobrantes al ras con sus pinzas. Por favor, no dejen esas "antenas" largas en el clavijero; además de que se ve muy descuidado (a no ser que seas Tom Morello), son peligrosas para los ojos y para las fundas de las guitarras.
FINAL
"Listo mi gente. Ahora sí, su guitarra brilla, huele a limpio y esas cuerdas nuevas tienen un brillo que hasta dan ganas de tocarse un disco completo de los Eagles o de Santana. Tómense un momento para disfrutar el tacto de las cuerdas nuevas; es una sensación que no tiene precio.
En el próximo artículo vamos a entrar en terrenos un poco más 'técnicos', pero igual de sencillos: Cómo ajustar la acción (la altura de las cuerdas) para que no sientan que están pisando cables de alta tensión.
¡Les mando un gran saludo, sigan haciendo ruido y cuiden a sus muchachas!"